No basta con culpar al Estado. El mercado laboral también está cerrando puertas.
Cuando se habla del deterioro del empleo suele circular una explicación cómoda: las nuevas generaciones rotan sin parar, perdieron el compromiso y ya no quieren trabajar como antes. Fui a revisar los datos sobre permanencia laboral. No respaldan la idea de una generación excepcionalmente propensa a cambiar de empleo. Tampoco permiten medir las ganas de…