El empleado perfecto: trabaja 24 horas, no pide aumento y nunca se enferma
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Durante años, la conversación sobre la IA y el empleo fue una conversación sobre el futuro. Escenarios, proyecciones, probabilidades. Expertos que debatían si los robots nos quitarían el trabajo en diez años o en veinte. Era una conversación cómoda porque estaba situada en un tiempo que todavía no llegaba. Ese tiempo llegó. Y los números…
Cuando se habla del impacto de la inteligencia artificial en el empleo, la conversación suele girar en torno a dos personajes: el joven que no encuentra trabajo porque la IA ocupa el espacio de entrada, y el ejecutivo que reemplaza equipos enteros con herramientas automatizadas. Hay un tercer personaje que casi nunca aparece en esa conversación, aunque es el que más tiene que perder.
El trabajador de 50 años.
Hay una conversación que está ocurriendo en las altas esferas del poder tecnológico global y que tiene consecuencias directas para el trabajador chileno. No se está dando en el Congreso ni en La Moneda. Se está dando en los directorios de empresas que no rinden cuentas ante ningún ciudadano, en alianzas entre multimillonarios y gobiernos…
Cada cierto tiempo aparece un consultor, un ejecutivo o un ministro tranquilizando a la audiencia con la misma frase: «esto ya lo vivimos con la Revolución Industrial, y salió bien». La lógica implícita es que toda transformación tecnológica destruye empleos viejos pero crea otros nuevos, y que la humanidad, después de un período de ajuste,…
Hay una forma de destrucción de empleo que no aparece en las estadísticas de desocupación. No genera titulares. No provoca marchas. No activa los mecanismos de protección laboral. Y sin embargo, está redefiniendo silenciosamente el mercado del trabajo en 2026.
Vivimos en la era de la vida parametrizada. Lo que cenas, cómo bailas frente a una cámara y hasta la forma en que procesas la indignación política ha sido pre-calculado. No es una teoría conspirativa; es una operación matemática. Hoy, nuestra identidad no es una búsqueda, es un vector. La Muerte de la Originalidad Desde…