La verdad tiene un precio. La mentira, no.
Yuval Noah Harari lo dice con una claridad que incomoda: la verdad es cara. Requiere tiempo, esfuerzo, disciplina y, muchas veces, el valor de sostener algo incómodo frente a quienes prefieren no escucharlo. La ficción, en cambio, es barata. Se escribe sola, se comparte sola, y casi siempre llega más lejos. En una entrevista reciente,…